ROCKY HORROR Y LAS CRIATURAS DE LA NOCHE

El Rocky Horror Bang Bang Show fue en mi opinión la sesión que lo cambió todo. Os puedo asegurar que sin ella no nos hubiésemos atrevido ni con lo de los Blues Brothers, ni con Mamma Mia, ni por supuesto con Priscilla. Es cierto que nuestras sesiones desde el primer momento habían tenido un elemento informal y habían conseguido que el público se implicara convirtiéndose en algo más que un mero espectador, pero Rocky pedía más, pedía que todos saliéramos de nuestra zona de confort y nos dejáramos llevar por ese huracán hedonista.

Mi relación con Rocky Horror había comenzado muchos años atrás. Debido a mi interés/pasión por la cultura pop norteamericana, mis conocimientos sobre este país superan de lejos los que manejo sobre aquel en el que resido, y mi trastorno llega a tal punto que a menudo tengo que obligarme a recordar que en mi instituto no había animadoras, que nunca formé parte de los T-birds y que en mi instituto no hubo baile de graduación.

En mi cabeza Rocky Horror Picture Show era una película de culto o LA película de culto mucho antes de verla. Sobre ella había leído que se trataba de la película con más tiempo continuo en cartel y que sus proyecciones interactivas eran el rito con el que se pasaba de virgen a horrorita. 

Tal era mi fascinación que me negaba a ver la película en casa. Sabía que si mi primera vez era en casa con una copia en DVD, la magia que rodeaba esta película no se daría y saldría decepcionado. Así que tuve paciencia y esperé hasta que surgió la oportunidad y vaya que si mereció la pena esperar…

Rocky Horror Picture Show comenzó siendo una película que adaptaba un musical británico. De hecho comenzó siendo una película que no gustó demasiado a casi nadie. Pero con el paso de los meses, una comunidad devota que veía en la película una reivindicación de la liberación sexual, del hedonismo y de encontrar tu lugar seas cual sea tu condición convirtió cada pase en una sesión única añadiendo elementos que iban más allá de un visionado convencional: repetir las frases más singulares de la película, vestirse como los personajes más populares o bailar el ‘time warp’ hicieron que su fama creciera y pronto las proyecciones comenzaron a llenarse ya que nadie quería perderse la experiencia. Sin ir más lejos, en 1980, solo 4 años después de su estreno, en una escena de la película Fama ya se podía ver el ritual de esos pases de medianoche.

Saltemos en el tiempo 25 años y situémonos en 2005 cuando viendo un episodio de Caso Abierto (Amazon Prime Video) me descubrí teniendo mi primer encuentro con Rocky. En este episodio, llamado Creatures of the Night (2×21), los protagonistas investigaban el caso de un botones que aparece asesinado en una estación de metro mientras su novia interpreta un papel en una representación del musical. En este episodio, que resulta muy especial y bastante distinto del resto de los que componen la serie, la banda sonora está íntegramente compuesta por canciones del Rocky Horror, las escenas y las interpretaciones del pasado tienen el mismo estilo de la película e incluso los títulos de crédito con los que se cierra el capítulo homenajean a la película copiando su tipografía y estética mientras suena el ‘Science Fiction/Doble Feature’, que por cierto es mi canción favorita de la película.

Volamos a pegar un salto a la izquierda (esta vez de solo cinco años) para llegar a 2010, que fue cuando me topé de nuevo con Rocky Horror en una serie de televisión. Esta vez fue en la muy reivindicable Glee (Disney +), la serie musical norteamericana creada por Ryan Murphy en la que en cada episodio se versionaban populares canciones de diferentes artistas. El quinto episodio de la segunda temporada estuvo dedicado por entero a Rocky Horror con un capítulo en el que mientras los protagonistas preparaban una adaptación del musical, el espíritu Rocky invadía el instituto dando lugar a situaciones tan divertidas como el  «Touch-a, Touch-a, Touch-a, Touch Me» que la cándida Emma dedica a un sobre excitado Will…

Toca dar un paso a la derecha y cambiar de año e incluso de país: nos vamos a Italia. Habíamos decidido despedir el año 2013 visitando Florencia. No teníamos plan para la última noche del año y mientras paseábamos intentábamos buscar alguna propuesta que nos encajase. Cuando encontramos un cartel que anunciaba el Rocky Horror Live y aún sin tener muy claro en qué consistiría decidimos que había llegado el momento de desvirgarnos y nos dirigimos al Teatro Dante de Campi Bisenzio, un pequeño pueblo en el area metropolitana de Florencia.

Han pasado muchos años y ni siquiera recuerdo si la obra (era una adaptación del musical, no la peli con show) fue en Italiano o en inglés. Solo recuerdo que el público estuvo a tope, que nos reímos, que bailamos y que fue una de las mejores Nocheviejas que he pasado en mi vida. Una Nochevieja que terminó con champagne y panettone en un teatro de un pueblo italiano rodeado de Transilvanos y Horroritas.

En 2016 la cadena norteamericana FOX inspirándose en la tradición de NBC de adaptar un popular musical cada año, se atrevió con una especie de remake de Rocky Horror protagonizado por Laverne Cox que mezclaba la historia original con imágenes de los espectadores interactuando con la película. Un experimento interesante.

Pero viajemos ya al inicio de 2018 cuando Bang Bang navegaba por su cuarta temporada. En aquel momento teníamos previsto organizar un nuevo crowdfunding pero para ello necesitábamos algo especial. Y justo en ese momento Rocky volvió a cruzarse en nuestro camino. En esta ocasión la oportunidad estaba mucho más cerca de casa, concretamente en Bilbao y de la mano de la compañía de teatro Malabrigo. Para descubrir si la propuesta nos encajaba y era viable nos acercamos hasta Bilbo Rock una tarde de abril.

En cuanto entramos por la puerta lo tuvimos claro: habíamos encontrado lo que buscábamos y teníamos que hacerlo en Bang Bang. Todo aquello sobre lo que siempre había leído o escuchado estaba allí. La experiencia fue fantástica y al acabar nos acercamos al equipo de Malabrigo y les lanzamos una propuesta que no dudaron en aceptar. Lo habíamos conseguido, Rocky Horror visitaría Donosti, visitaría Bang Bang. 

Y por fin llegó el 29 de diciembre de 2018, y Malabrigo y su Rocky Horror desembarcaron en el Principal. Todas las sesiones de Bang Bang nos obligan a esforzarnos para que todo fluya. Pero en esta ocasión el reto era mayor y comenzaba además de con los preparativos habituales, con un reto extra: convertirnos en unos anfitriones a la altura de la compañía de teatro que nos visitaba. 

Siendo sinceros, ni en nuestros mejores sueños pudimos imaginar lo que nos esperaba: una comunión entre artistas y público, una tarde de gozo que nadie quería que terminara. Una fiesta inolvidable tan divertida y sexy que hizo que por unas horas  el Principal emulará todos los teatros donde el Rocky Horror había triunfado, que Donostia se convirtiera en Philadelphia, Los Angeles o Berlín.

Si pulsáis sobre la imagen podréis ver el FINAL DEL SHOW

Para completar lo que acabas de ver en los videos, puedes pinchar en el enlace para visitar el post con el que resumimos en su momento lo que fue el Rocky Horror Bang Bang Show:

Así que sufriendo mucho por tener que elegir solo una, el Rocky Horror Bang Bang Show ha sido la sesión que he seleccionado dentro de nuestro repaso veraniego a los primeros diez años de Bang Bang. Por ser la culminación de un largo viaje hasta que encontré mi Rocky, por la complicidad de mi queridísima en este viaje que culminó con 300 personas cantándome el cumpleaños feliz y por demostrar que Bang Bang con vuestro apoyo puede ser lo que quiera ser.

Así que ya sabéis: 

It’s just a jump to the left

And then a step to the right

With your hands on your hips

You bring your knees in tight

But it’s the pelvic thrust that really drives you insane

Let’s do the Time Warp again!

Gora Bang Bang!

Deja un comentario